miércoles, 8 de julio de 2009

NUEVO PELIGRO PARA LA ALTERNATIVA LATINOAMERICANA.





En Honduras se están haciendo patentes, una vez más, las verdaderas posibilidades de un cambio estructural. La oligarquía económica y política del país, los partidos políticos tradicionales, el ejército y la Iglesia Católica tratan de abortar a la antigua usanza golpista el intento de ofrecer una alternativa política.

No se trata en estas sencillas líneas de analizar, proteger o vilipendiar la gestión del Presidente Zelaya, pues entraríamos en un entramado de opiniones según los intereses de unos u otros grupos, de unas mayorías y unas minorías. Lo que está meridianamente claro a estas horas es que los grupos dominantes, que siempre han tendido el apoyo de las grandes multinacionales, los EEUU y la Unión Europea, zancadillean a un dirigente elegido en elecciones libres y democráticas, unas horas antes de una consulta (ni tan siquiera referéndum o elecciones) libre y democrática.

Esta vez las entidades multilaterales latinoamericanas han sido ágiles y rápidas, la condena unánime y el acompañamiento al Presidente, y la legitimidad democrática, contundentes. Sin embargo, se echa de menos que el Presidente de los EEUU, de imagen nueva y amable, y los representantes europeos, autodefinidos como defensores a ultranza de la democracia universal, hagan algo más que lanzar palabras al viento.

Como sucede cada día en Ecuador, en Bolivia, en Venezuela, en Nicaragua y en otros lugares la minoría que siempre ha controlado el país frena los cambios que la mayoría popular clama e impulsa en los procesos democráticos electorales. Pero cuando las elecciones no lanzan los resultados deseados por la clase privilegiada parece que la democracia no es válida y hay que buscan nuevas interpretaciones de la ley. El dueño de las grandes compañías de transporte hondureñas ha sido nombrado presidente, como lo fue el de la asociación de empresarios en el golpe en Venezuela o lidera la oposición un gran bananero en Ecuador y un representante de los grandes ganaderos en Bolivia. Mientras tanto, se oyen los aplausos de los gerentes de las multinacionales europeas y norteamericanas, de la jerarquía católica y los políticos conservadores neoliberales del mundo desarrollado.

El pueblo latinoamericano está buscando nuevas vías, en cada país y estado de una manera diferente, dotados de una diversidad de procesos históricos, políticos y comunitarios de extraordinaria riqueza. No es cierto que sólo haya una vía señalada (la de Hugo Chávez), ni tampoco que todos los pasos sean positivos y, aún menos, todos loables, pero hoy América Latina nos muestra que hay alternativas posibles. Como cantaba Mercedes Sosa:

América latina
Tiene que ir de la mano
Por un sendero distinto
Por un camino más claro

Vicente Álvarez Orozco
www.criticayalternativa.blogspot.com