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jueves, 11 de junio de 2009

¿Donde está el problema para cerrar Garoña?


Por Francisco Garrido.


La potencia de generación eléctrica en el Estado español, a 31 de diciembre del 2008, era de 94966 MW, según informe anual de REE (Red Eléctrica española). El pico de consumo máximo de electricidad fue el 15 de diciembre del 2008 con 42961MW.

Esto supone que existe un colchón de 52005 MW. El potencial instalado ha crecido en este año del 2008 un 5% con respecto al año 2007 , mientras que el consumo sólo creció un 1% ( el más bajo desde 1993). La central Nuclear de Garoña supone el 1,6 del toral de la generación de electricidad del año 2008.

En este mismo año de 2008, sólo la energía eólica cubrió el 11,7% de esta demanda (casi siete Garoñas) ¿Dónde está pues el problema que impide cerrar esta central obsoleta ineficiente y muy peligrosa?

Como en las viejas tramas de la novela negra pregúntense a quién beneficia el crimen….

miércoles, 10 de junio de 2009

Doce notas apresuradas sobre las Elecciones Europeas


Por Francisco Garrido

1. EUROPA: ENCEFALOGRAMA POLÍTICO PLANO. En estas elecciones europeas, el gran ausente ha sido, paradójicamente, Europa. El proyecto de constitución política de Europa está fuera de la agenda de los gobiernos de los Estados europeos. Sin Europa no hay salida política a la crisis, ni alternativa factible al modelo neoliberal de globalización.

    El verdadero proyecto neoliberal para Europa no consiste tanto en que haya un texto constitucional intoxicado de principios neoliberales, como en que no haya constitución política de Europa. Una Europa neoliberal es antes que todo una Europa sin constitución política y en manos del mercado y de los gobiernos de los Estados-nación. Eso es lo que hay ahora , o mejor, eso es lo que no hay: no hay Europa.


    2. EL PP AVANZA PERO NO ARRASA. Los resultados del PP son buenos aunque no magníficos. Son buenos no sólo por que ganan si no por qué amplían su hegemonía en aquellos territorios que ya controlaban y la reducen en aquellos otros de mayoría socialista. El PP sigue avanzando hacia el control del centro político mientras que el PSOE sigue rapiñando a su izquierda.


    3. PSOE: DERROTA DULCE PERO FUTURO AMARGO. La derrota del PSOE ha sido menor de lo que se esperaba pero los resultados muestran una tendencia regresiva y una posición cada vez más aislada tanto política como territorialmente. El empeño de basarlo todo en una “política de gestos” destinados a despertar a la “bestia fascista” , que duerme en el PP, y a la iglesia ( esta no duerme) ,tienen un recorrido muy corto. Esa estrategia indica la orfandad ideológica y política de los socialistas españoles .


    4. LOS NACIONALSITAS SE MANTIENEN PERO LES TIEMBLA EL SUELO. Los resultados de las dos coaliciones nacionalistas suponen un cierto mantenimiento pero apuntando unas tendencias de progresión insuficiente para superar a socialistas y populares en el País Vaco, Cataluña o Galicia. El suelo nacionalista parece, después de estas elecciones, menos firme de lo que se pensaba. Los resultados del PA muestran, hasta que grado la opción por el cambio en el andalucismo , es una opción de vida o muerte.


    5. IU-ICV: UNA IZQUERDA SIN FUTURO CUYA LENTA AGONÍA A MENAZA CON DEJAR SIN FUTURO A LA IZQUIERDA. La lenta agonía de IU no se ha detenido, como proclamo su coordinador general, aunque si se ha ralentizado. El proyecto de IU ha sido reventado desde dentro y hoy es sólo el disfraz electoral del PCE y la muletilla de gobierno de PSOE en muchos ayuntamientos. Es una izquierda sin futuro pero su resistencia a morir está restando futuro a la izquierda


    6. UPy D: LA NUEVA DERECHA ESPAÑOLA. Los resultados del “partido de Rosa Díez” son los mejores de todas las candidaturas. La subida en porcentaje y en número de votos absolutos es muy importante. Puede que estemos asintiendo al nacimiento y formación de la nueva derecha española. Al igual que ocurrió a la nueva derecha francesa sus líderes provienen de la izquierda pero sus pasos van dirigidos hacia la derecha , quizás fatalmente extrema. El eje ideológico no deja lugar a dudas: el nacionalismo español neocentralista. Nadie que haya entrado en la cueva nacionalista española ha salido limpio de autoritarismo y conservadurismo.¡ Ojo a la evolución de UPYD¡ . Ahora la tienen tomada con vascos y catalanes detrás vendrán los moros…¡Santiago y cierra España!.


    7. LOS VERDES: LA VIDA SIGUE IGUAL… Pocas veces una formación política ha tenido más razón y menos votos, más reconocimiento social y menos apoyo electoral. Por eso todo el mundo lo quiere como socio pero muy pocos lo quieren soltero Los resultados de Los Verdes en estas elecciones en España siguen siendo muy escasos aunque esta vez se ha apoyado con un moderado éxito, la coalición Europa del os Pueblos- Verdes. ¿Por qué ocurre esto en España, en Portugal, en Italia? Hay que pensar … Esta claro que Los Verdes tienen espacio político pero , hasta el momento, no han conseguido un espacio electoral autónomo. Nada nuevo y eso es lo malo


    8. A LOS GOBIERNOS CONSERVADORES NO LE AFECTA LA CRISIS, A LOS PROGRESISTAS SI. ¿Por qué la misma crisis afecta tanto a Brown y no a Berlusconi o a Sarkozy? ¿Cómo es posible que una crisis que ha derrivado los fundamentos ideológicos neoliberales no toque a gobiernos tan conservadores como el italiano o el francés y si al inglés o al español? Para entender esto hay que anotar tres cuestiones. Primera cuestión , tanto Berlusconi como Sarkozy son dos líderes populistas que suelen manejarse muy bien en los periodos iníciales de las crisis. Segunda , los gobiernos progresistas han participado de lleno en el modelo neoliberal. Brown es el heredero de Tony Blair (quintacolumnista de Busch en Europa) del que se decía que era como Margaret Tascher pero sin bolso. Y tercera cuestión, la crisis no es sólo del neoliberalismo sino de un modelo productivista y consumista que comparten conservadores y socialdemócrata.


    9. CRECE EL ANTIEUROPEISMOS DE DERECHA: EXTREMA DERECHA Y DERECHA EXTREMA. El auge de la extrema derecha en estas elecciones responde a las tensione sociales derivadas de la insostenibilidad ecológica y social. La ilusión de que construyendo un muro entre el mundo rico y el resto, quedaremos protegidos de las tensiones y amenazas actuales, es un mecanismo de movilización política muy atractivo. El discurso que legitima y levanta ese muro es el racismo de base liberal que extrema derecha emergente representa.


    10. LA IZQUIERDA COMUNISTA BAJA: LA CRISIS NO AVALA EL REVIVAL IDEOLÓGICO. Hubo quién creyó que esta era la hora, segunda vuelta, de los comunistas ; el retorno de los viejos dogmas del socialismo de Estado. El hecho de que las antiguas patologias sociales perduren no signfica que también deban perdurar las cataplasmas. Los resultados no avalan este revival. Esta crisis no indica la vigencia de las antiguas soluciones sino la actualidad de los antiguos problemas, agudizados por la insostenibilidad ecológica. . Y para eso los comunistas tiene poco bueno y nada nuevo que decir. ¿Qué podemos esperar ahora de aquellos que siguen confiando en Cuba, China o Corea del Norte?. El electorado europeo, cuando más lo esperaban, les ha dado la espalda. No digo que sea una buena noticia pero lo contrario tampoco lo hubiera sido.


    11. LOS VERDES EUROPEOS CRECEN: PARIS SUSTITUYE A BERLIN. El espectacular sorpasso de Los Verdes franceses y la subida de holandeses, belgas y griegos han ampliado el grupo parlamentario verde europeo. Estos resultados suponen un desplazamiento de la hegemonía del movimiento verde europeo desde Alemania a Francia que puede tener consecuencias en la apertura de una nueva fase de los verdes europeos. Me reservo un análisis más detalladoen los próximos días, de esta nueva fase de los verdes como aglutinadores de la alternativa a la crisis sistémica.


    12. LA SOCIALDEMOCRACIA EUROPEA: COMO POLLOS SIN CABEZA. El fracaso más importante de estas elecciones europeas ha sido el de la socialdemocracia que ha quedado en una posición muy desventajosa. Hace tiempo que los socialistas carecen de referencia ideológica y sin un liderazgo claro. La crisis les ha venido muy mal. Ellos y ellas son los garantes políticos del reparto y el acceso universal al consumo, ¿qué harán cuando el consumo cae y cuando es la austeridad el único horizonte razonable?. No desprecio la capacidad de adaptación de la socialdemocracia, la han demostrado con holgura. Pero ahora andan como pollos sin cabeza.



miércoles, 20 de mayo de 2009

EUROPA: ¿FANTASMAS VS ZOMBIS? Una secuela de "Ideologías zombi"

Andrés Sánchez

Hace unos días Francisco Garrido publicaba en este blog “Ideologías zombi”, una interesante reflexión sobre el impacto de la crisis global en las ideologías políticas. Lo que iba a ser un comentario, ha terminado creciendo hasta un artículo largo; una “secuela”, dirían los cinéfilos. Y es precisamente la última producción de Dreamworks, uno de los gigantes norteamericanos del cine de animación, la que me sirve de gancho. Se trata de “Monstruos vs Alienígenas”.

Por lo que he podido ver en algún trailer, el argumento es que, ante una invasión extraterrestre, a los humanos no les queda más remedio que acudir a unos monstruos, hasta entonces a recaudo. Y algo así puede terminar ocurriendo en Europa: que para salvarnos de una realidad zombi llamemos a los fantasmas.

Lo “zombi” está de moda en las ciencias sociales. De las “categorías zombi” en la teoría sociológica de Ulrich Beck a los “bancos zombi” de Paul Krugman, hemos descubierto la potencia de la metáfora del muerto viviente: actúa “imitando” a la vida, pero no está vivo. Son peligrosos porque son engañosos: parece que no ha cambiado nada, por lo que genera bien una falsa tranquilidad (mientras las cosas van bien), bien una confusión acerca de qué está fallando (a fin de cuentas el zombi parece seguir haciendo lo mismo).

Antes no había zombis. Había fantasmas. Como el del comunismo, que recorría Europa. O espíritus como el de los tiempos. O diablos que vulneraban la termodinámica, como el de Maxwell. Por no hablar de manos invisibles o leviatanes. Para las ciencias sociales, en su origen, el problema estaba en lo invisible: la lógica de la vida empezaba a descubrirse, pero no del todo; algo actuaba dando sentido a lo que sabíamos, aunque no se pudiera percibir directamente. Estos entes tenían en común su imperceptibilidad: de los efectos teníamos que inferir las causas, hay más de lo que se ve.

El caso del zombi es justo el contrario: se ve más de lo que hay. En términos de Garrido es “groseramente visible”. Tan visible que niebla nuestro juicio, no nos deja preguntarnos qué hay de irreal en él. De lo que pueden verse hasta sus vísceras no se puede dudar. Como presenta las causas (músculos, cerebro, ojos...) les suponemos los efectos. En las películas se distingue a los zombis por ser grotescos, y por su afición por comerse a los vivos; pero, ¿qué les distingue en la vida real? La ecología tiene la respuesta.

Lo que identifica al zombi de las ciencias sociales, sea una categoría analítica, una institución de crédito o una ideología política, no es que deje de cumplir con sus funciones internas, o de imitarlas. Su problema son las relaciones con el resto del sistema: fallan en su dimensión “ecosistémica”, dejan de desempeñar correctamente sus funciones relacionales previas. No recuerdo ninguna película de zombis en que éstos colaborasen entre sí: de hecho, esa es generalmente la salvación de los humanos.

En ese sentido, los bancos zombi se convierten en tales cuando dejan de ser capaces de financiar a la sociedad, no porque sus oficinas estén sucias o porque dejen de ser capaces de endeudarse (siguen aceptando dinero aunque no puedan convertirlo en crédito, como demuestran los “planes de rescate”). La prueba del nueve no está en diseccionar a un zombi, sino en ver su interacción con el entorno: el problema no es individual, sino sistémico. Lo mismo sucede con las ideologías políticas, como analiza el artículo de Garrido.

Y esto le ha pasado a la Unión Europea. 2004 era el año de gloria de la UE: sus objetivos de crecimiento horizontal (ampliación) y vertical (integración), tuvieron dos grandes avances: la ampliación daba un salto inaudito, con la incorporación de diez países del centro y el este de Europa, la mayoría de ellos en la órbita soviética quince años atrás. Y la integración presentaba el proyecto de la llamada “Constitución Europea”, que supondría el fin de la Europa de los Estados para empezar a mirar hacia la Europa de los ciudadanos. Incluso la reelección de Bush como presidente de los EEUU dejaba vacante la plaza del “liderazgo moral global”, al que aspiraba la UE. Y entonces murió.

Tras incorporar a los nuevos socios, la discusión no fue ya cómo seguir coherentemente (desde el punto de vista ecosistémico) con la lógica de la ampliación, que debía implicar la reflexión sobre una democracia global, postestatal y transnacional, sino que se volvió hacia sí misma: ¿dónde está la frontera de Europa? ¿Y de la UE? ¿En Turquía? ¿En Ucrania? ¿En Rusia? ¿O en el Magreb, Canadá o Israel? Se zombificó cuando dejó de estar abierta al resto del mundo. Como el zombi, se identifica porque se parece a lo que era, tras amputársele sus relaciones con el mundo.

Respecto a la integración, la derrota de la “Constitución Europea” en los referendos de Francia y Holanda se interpretó como un rechazo social a avanzar más en la unidad política, y por tanto en volver a estadios anteriores: una coordinadora de gobiernos más que un nuevo espacio político. La integración (en términos sistémicos) implicaba una reconversión de la política interestatal hacia una UE “civil”, abriéndose a los ciudadanos. La integración para un zombi es tratar de mantener las ventajas para las partes: que los distintos Estados (es decir, los ahora 27 gobiernos estatales) obtengan réditos de su unión. En principio nada impide a un “brazo zombi” moverse (en las películas, al menos); si no lo hacen es porque son más rápidos y tienen más alcance si se asocian a piernas y tronco.

El último elemento necesario para hacer saltar todo por los aires ha sido la elección de Obama y, sobre todo, la crisis. El impúdico interés del gobierno español por estar en el G20 (¿para qué?) habla bien poco de la funcionalidad hoy de la UE (y deja en agua de borrajas, y van... la promesa electoral de Zapatero de volver “al corazón de Europa”).

La UE es un zombi, en términos ecosistémicos: ya no se define por su papel “sistémico” (social) sino por su “organicidad” (individual). También lo son el liberalismo y la socialdemocracia: siguen siendo útiles banderines de enganche pero, como planteaba Garrido, ni el liberalismo logra “legitimar el capitalismo” ni la socialdemocracia representa una fuerza de “progreso”.

La solución fácil para combatir a los zombis es llamar a los fantasmas. No todos son malvados (tenemos a Casper, o a algunos de los que votaron contra la “Constitución Europea”), pero siguen siendo malos, por idealistas. Si los zombis respondían al “cómo” (y dejan de responder al “qué”), los fantasmas van al “qué”, pero no al “cómo”. Los fantasmas no intervienen directamente sobre la realidad, sino que “sugestionan” a quienes sí pueden hacerlo. Y no es fácil controlar todo el proceso: como sabemos, el diablo está en los detalles. El tiro puede salir por la culata, como sucedió en el caso de quienes rechazaron la “Constitución Europea” porque querían más (y/o mejor) Europa.

Los fantasmas (el idealismo) alteran nuestra percepción de la realidad. Los fantasmas de los científicos y pensadores “clásicos” en realidad son procesos materiales (entonces o ahora) desconocidos; los fantasmas políticos son de otro tipo: se trata de alucinaciones. Tienen la realidad que nosotros queremos concederle, y no más. Si no se traducen en un cambio institucional, que consiga traducir expectativas en cambios reales, probablemente la historia terminará en frustración o en cansancio. Si de lo que se trata es de buscar culpables, la cosa termina peor.

Estos tiempos tienen escenas propias de una película de serie B: fantasmas contra zombis. Unos se refugian en los zombis socialdemócratas o liberales, que a fin de cuentas siguen moviéndose; otros alucinarán con fantasmas, ya sea el de un comunismo o izquierdismo de nuevo viejo cuño (tan irreal en sus fines como aterrador en sus concreciones) o en el fantasma de la identidad étnico-religiosa, que buscará “otros” a los que culpar de las diversas crisis: los inmigrantes, los progres, los musulmanes, los capitalistas libertinos... Convocar a los fantasmas para vencer a los zombis resulta incluso peor.

Yo, de esta peli, me salgo. Y cuento el final: los zombis son víctimas de un trance inducido por un cóctel de drogas, y los fantasmas sugestiones e histerias colectivas. Hoy en ciencias sociales triunfa la metáfora de los zombis porque son hijos del individualismo metodológico; antes triunfaban las de fantasmas y entes invisibles porque la razón adelantó temporalmente a nuestros sentidos.

Al final, esto de zombis y fantasmas es otra versión del dualismo: cuerpo-mente, mecanicismo-idealismo al que la ciencia ha hallado salida. La política está en ello: falta que nos pongamos manos a la obra. Toca volver a confiar en la razón y la reflexividad, y darle la vuelta a Sartre: la respuesta está en los otros. Porque a los zombis se les combate no escudriñándolos, sino analizando globalmente. Y los cantos de sirena fantasmales se evitan escuchando, dialogando y deliberando con los otros.