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lunes, 18 de mayo de 2009

El Parlamento andaluz rechaza pedir a Griñán que convoque elecciones separadas

El Parlamento rechazó la semana pasada en la primera sesión de control, con los votos del PSOE-A, exigir al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que convoque las próximas elecciones autonómicas de forma separada a cualquier otra convocatoria electoral para propiciar un debate propio sobre las cuestiones que interesan en Andalucía. La proposición no de ley presentada por el PP-A y apoyada por IU ha sido rechazada con los votos en contra del PSOE.

La portavoz del grupo parlamentario popular, Esperanza Oña, ha asegurado que los socialistas tienen "auténtico pánico" a que se celebren elecciones separadas porque, en su opinión, no quieren que Andalucía tenga un debate propio, como tienen el resto de comunidades.
Oña ha considerado que, tras la dimisión de Manuel Chaves como presidente de la Junta, su sucesor, José Antonio Griñán, carece de la legitimidad que da el respaldo de los ciudadanos en las urnas, por lo que ha considerado que ésta es la "oportunidad" de que Andalucía tenga los comicios separados que se merece.
Para los populares, la celebración de elecciones separadas es tan "importante" que su líder, Javier Arenas, llegó a asegurar al presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que se abstendría en las votaciones del debate de investidura si garantizaba que habría comicios separados, según ha recordado Oña.
El diputado del PSOE-A, Miguel Ángel Vázquez, ha calificado este hecho como "escandaloso", porque demuestra que el PP no tiene proyecto político.
Oña ha recordado que, de todas las elecciones celebradas hasta ahora al Parlamento de Andalucía, sólo las del 23 de mayo de 1982 y las del 23 de junio de 1990 se realizaron de forma separada a otros comicios.
Ante esta situación, el PP considera que los andaluces han carecido de la posibilidad de asistir a un debate propio sobre los problemas de la comunidad debido a la coincidencia con otros comicios.
Para Oña, esta concurrencia de las elecciones ha restado protagonismo a un debate exclusivamente andaluz al impedir que se aborden los problemas que preocupan a los andaluces.
Además, el PP cree que esta coincidencia ha impedido a los ciudadanos comprobar la gestión que durante sus mandatos ha llevado a cabo el Ejecutivo en Andalucía, "eludiendo así responsabilidades fundamentales en un sistema democrático por parte del Gobierno autonómico", ha dicho Oña.
Por su parte, el diputado de IULV-CA, José Manuel Mariscal, ha explicado que su formación apoya la iniciativa del PP porque también considera que Andalucía se merece unas elecciones propias que permitan centrar un debate sobre la comunidad.
Mariscal ha pedido a los socialistas que, al menos, anuncien que van a pensar sobre la posibilidad de celebrar elecciones separadas porque sería el mejor ejemplo de que "las promesas de Griñán de abandonar la prepotencia son ciertas.
Por su parte, el parlamentario del PSOE-A Miguel Ángel Vázquez ha acusado a los populares de presentar en la Cámara una iniciativa "recurrente" que ha sido objeto de discusión en el Parlamento hasta en quince ocasiones.
Tras criticar la "demagogia" y el "populismo" de los populares en este asunto, ha asegurado que será Griñán quien convoque las elecciones en función de la situación de la comunidad y no el presidente de la oposición.

lunes, 20 de abril de 2009

Ladrón de bicicletas




Antonio Manuel



Una de mis escasas aspiraciones vitales consiste en no verme reflejado jamás en los ojos de Antonio Ricci, el Ladrón de bicicletas. Y si por mano del demonio me viera, que no me vean mis hijos. No recuerdo un catálogo de miradas tan derruidas y negras como las de aquel obrero en paro cuando empeña la ropa para recuperar su bicicleta; cuando se la roban mientras pega un cartel de Gilda; cuando encuentra al ladrón pero no logra recuperarla; cuando roba desesperadamente otra para sacar adelante a su familia; cuando es detenido y ridiculizado por la policía.… Siempre con el hijo por testigo de su fracaso existencial como hombre, marido y padre. El neorrealismo italiano consiguió hacer que la mentira del cine pareciera más verdad que la verdad misma. Y el surrealismo del gobierno andaluz que la verdad sea tan falsa que parezca mentira.

Porque es mentira que el cese de Chaves sea similar a los de Zaplana y Bono. Coinciden los supuestos de hecho, pero no los argumentos jurídicos ni sus consecuencias políticas. Para el papel del obrero, Vittorio De Sica seleccionó a un parado auténtico que acompañaba a la audición del hijo al que rechazó. En las tres dimisiones políticas, los directores también eligieron al padre. Pero valencianos y manchegos tuvieron que soportar al niño interinamente porque sus estatutos no concedían a sus respectivos presidentes la potestad de disolver sus parlamentos y convocar elecciones. Todo cambió con la Ley de 18 de mayo de 1994, (aprobada con el apoyo de Arenas, Rejón y Pacheco), que concedía al Presidente de la Junta la misma competencia que al gallego, catalán o vasco: convocar elecciones propias para Andalucía. Y Chaves tomó la palabra a la oposición, traicionó el espíritu de la norma, y las anticipó para hacerlas coincidir con las Generales de 1996. Y desde entonces hasta ahora.

Es mentira que nuestro sistema de elección presidencial sea parlamentario. Eso dice la ley pero no mis ojos ni mis oídos cuando veía y escuchaba a Chaves en campaña electoral en calidad de Candidato a la Junta de Andalucía. Él se ha llevado la bicicleta de la legitimidad democrática mientras dejaba pegado su cartel en la pared, y a setenta mineros de Boliden casi dos meses acampados frente al Parlamento. Como aquel obrero depresivo, hemos encontrado al ladrón en Madrid pero no podemos recuperar la bicicleta a menos que robemos otra. Y no lo haremos. Porque aunque muchos piensan que debe perdonarse a quien roba a un ladrón, somos más lo que creemos que quien responde a un mal con otro mal causa dos males.

Cuando dentro de unos años el cronista local revise el 14 de marzo en las hemerotecas, no encontrará por ningún lado que Maribel Martín de Jarcha, La Mari de Chambao y más de 400 personas participaron en uno de los actos más emocionantes que he vivido en el Ateneo Popular de Almodóvar del Río. La única verdad que hallará en la prensa escrita fue que un ladrón robó una bicicleta que devolvió al poco tiempo. Pero no será más verdad que la verdad misma, aunque tenga mejor final que las farsas de Griñán y Antonio Ricci.

martes, 14 de abril de 2009

Las cualidades del presidente

José Luis Serrano

Legitimidad es la cualidad en virtud de la cual un orden político merece reconocimiento. Si la constitución de ese orden político es democrática, el reconocimiento se expresa en votos y la legitimidad del gobernante proviene sólo de haber sido elegido por la mayoría. No proviene de sus cualidades, de su carisma, ni de su sangre.

Según el máximo órgano entre congreso y congreso del PSOE de Granada, José Antonio Griñán es la persona que debe ser elegida como nuevo presidente andaluz por su capacidad como gestor, su "talante sosegado", su habilidad para "transmitir confianza" a los ciudadanos y sus buenas relaciones con sindicatos y empresarios.

Estupendo, pero el presidente legítimo no lo es por tener estas cualidades, ni cualquiera otras, sino sólo por haber sido elegido. Escribo esto un 14 de abril y no hay que explicarlo más. Sólo queda por añadir que si no quiere arrastrar penurias de legitimidad, Griñán debería disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas.

Ya sé que, según el Estatuto, al presidente lo elige el Parlamento y no el pueblo, pero la ciudadanía elige al parlamento sobre la base de programas de gobierno para cuatro años. ¿Cambia la persona pero continua el programa? ¿Qué programa, el que ganó las elecciones de 2008 y prometía el pleno empleo para el 2009? Hoy estamos camino del 30% de desempleo. Griñán tiene que cambiar el programa y eso debería someterlo al refrendo de la ciudadanía.

Si lo hiciera, acabaría de camino con el fraude de las elecciones conjuntas y con la sensación de que no elegimos a un presidente, sino a un delegado regional del partido que puede en cualquier momento ser llamado a ocupar otras vicarías del estado. Si adelantara las elecciones acabaría con las interferencias de Zapatero, abriría el espacio político andaluz, recuperaría el espíritu del 4D y del 28F, nos devolvería la sensación de que nosotros decidimos quién nos gobierna y terminaría con el sucursalismo. Si convocase elecciones propias demostraría que, a diferencia de su predecesor, Andalucía le importa más que el partido. E igual hasta las ganaba.